Editores franceses se unen en defensa del libro electrónico

Un libro es un libro, cualquiera que sea su formato: impreso, digital o auditivo. De lo anterior están convencidos los miembros del Sindicato Nacional de Edición (SNE) de Francia, que acaba de lanzar una campaña en Twitter contra la discriminación hacia el libro electrónico.

La iniciativa surgió a raíz de una tensión entre la legislación nacional y la europea. En Francia, el libro es considerado como un bien de primera necesidad, y por lo tanto es sujeto a una tasa impositiva preferencial: solo paga 5.5% de IVA en lugar del 20% habitual. Hasta ahora, la tarifa reducida se aplica a todos los libros, sin importar si estos se leen en hojas de papel o en una pantalla.

Pero el Tribunal de Justicia de la Unión Europea publicó una sentencia(PDF) el mes pasado -después de una sesión de la Comisión Europea- donde se considera que el libro digital no es precisamente un libro, sino un simple servicio digital. Y por tanto, el organismo transnacional exige que Francia y Luxemburgo eliminen sus tarifas reducidas de IVA en los libros electrónicos, que son del 5.5% y del 3%, respectivamente.

Ante la tentativa de un aumento de precio en los libros digitales, los editores franceses decidieron actuar. Y lo hicieron con una campaña viral en Twitter aderezada con un toque de humor.

Su objetivo es “enseñar” a la Comisión Europea a diferenciar un libro de otros objetos cotidianos. Y para eso está el “Profesor Livro”, un personaje animado que según el sitio de la campaña ayudará a las autoridades con esta tarea.

A la manera del “Esto no es una pipa”, de Magritte, se crearon los hashtags #ThatIsNotABook (Esto no es un libro) y #ThatIsABook (Esto es un libro). Y se invitó a los internautas a utilizarlos en sus redes sociales acompañados de una foto (de un libro o de cualquier otro objeto), así como de una mención a la cuenta de Twitter de la Comisión Europea.

“Se trata de demostrar que un libro es una obra que no cambia a pesar del formato, y que en esas condiciones, es absurdo tasarlos diferenciadamente”, exlicó a Le Monde Christine de Mazières, la secretaria general del SNE.En el sitio de la campaña se añade que “el libro es un pilar de la cultura en Europa”. Y que, “ya que las generaciones jóvenes usan las pantallas cada vez más como su acceso al conocimiento y la cultura, es esencial que los libros digitales se consideren libros en un nivel europeo”.

Los editores franceses, sin embargo, no la tienen tan fácil en su defensa del libro electrónico. Para obtener un cambio de reglas en material fiscal, es necesario un acuerdo unánime de todos los estados miembros. Y por el momento, el Reino Unido y Dinamarca se oponen a que los e-books sean beneficiados con un IVA reducido.
FUENTE: Milenio
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